PARTITOCRACIA Y ELECTRICIDAD


PARTITOCRACIA Y ELECTRICIDAD

La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) ha incoado expediente sancionador a Gas Natural Fenosa Generación y a Endesa Generación por una presunta infracción grave relativa al precio de la energía desde finales de 2016 hasta principios de 2017. La Dirección de Energía ha observado indicios de posible alteración del pool para obtener ingresos superiores en los mercados de restricciones.

AVANZA felicita a la CNMC por esta iniciativa y la anima a profundizar en la defensa de la competencia en el mercado eléctrico, dado que los españoles pagamos una de las tarifas eléctricas más altas de Europa mientras las cuentas de resultados de las empresas eléctricas siguen generando beneficios crecientes en el marco de una regulación opaca y cambiante a capricho.

Para entender la cuestión, debemos conocer cómo se fija el precio de la energía eléctrica en su parte variable (ya que, por otro lado, se retribuyen con la tarifa los costes fijos: inversiones, equipamiento de generación y distribución, etc, lo que supone que se garantiza a las empresas productoras la cobertura de sus costes fijos antes de empezar a competir en el mercado).

Los tipos de centrales y sus costes

Antes de nada debemos saber que la electricidad que llega a nuestras casas se genera con tecnologías y a partir de energías primarias distintas. Puede ser energía hidráulica, eólica, solar, carbón, gas natural, nuclear, etc. El porcentaje de cada una de estas energías en un periodo de tiempo se llama mix energético. En el año 2016 el mix energético de España fue el siguiente: 22% nuclear, 19% eólica, 14% carbón, 14% hidráulica, 10% ciclos combinados, 10% cogeneración y 5% solar.

Las diferentes tecnologías de producción y energías primarias tienen costes muy distintos. Para que se entienda pondremos dos ejemplos contrapuestos: el de la hidráulica y el del ciclo combinado. El coste de la primera será muy bajo porque habitualmente la inversión está amortizada (dado que la vida útil es larguísima) y no exige especiales costes variables para producir. El coste del ciclo combinado, por el contrario, es mucho mayor entre otras cosas porque utiliza como combustible el gas, que es importado de otros países sin que tengamos especial capacidad de influencia sobre el precio de adquisición. En resumen, la generación de energía eléctrica cuesta más o menos al productor dependiendo de la técnica utilizada y la energía primaria en que se base.

El mercado eléctrico o “pool”

Fuera de los pocos casos de negociación bilateral entre vendedor y comprador, la energía se negocia inicialmente en un mercado eléctrico o “pool” gestionado por un Operador de Mercado independiente y designado por el Estado. En éste, los vendedores son las centrales de producción, mientras que los compradores son las comercializadoras o los clientes industriales. Los vendedores efectúan ofertas económicas de venta de energía por cada una de las unidades de producción de las que sean titulares. Por su parte, los compradores realizan ofertas económicas de adquisición por el “montante” de energía que necesitan para el suministro de sus clientes. Así, se van casando ofertas de venta y de compra empezando por las de menor precio (se parte de la proveniente de renovables, a las que se considera de precio cero para que sean colocadas primero y las nucleares pues no son susceptibles de encendido y apagado rápido) y se sigue por la producida por hidráulicas y otras baratas hasta terminar en ciclos combinados, los más caros. Es decir, se colocan gradualmente de las unidades más baratas a las más caras hasta que toda la demanda de energía para el periodo en cuestión se ve satisfecha.

La mayor particularidad del sistema es que la última unidad colocada será la que marcará el precio definitivo a que se abonen todas y cada una de las unidades vendidas. Esto supone que si se coloca al final una sola unidad de ciclo combinado todos los vendedores cobrarán a precio de ciclo combinado, que es el más caro, independientemente del tipo de energía que hayan colocado. Con esto puede entenderse que a las eléctricas (que además tienen todos los tipos de energía) les interese colocar al menos una unidad de la energía más cara para que se les pague el mayor precio por todo lo colocado, sea cual sea su fuente.

Los mercados de restricciones

Como restricción técnica se entiende cualquier circunstancia derivada de la situación del sistema de producción y transporte de energía eléctrica que, por afectar a las condiciones de seguridad, calidad y fiabilidad del suministro reglamentariamente establecidas, requiera, según Red Eléctrica de España (REE), la modificación de los niveles de generación y consumo de energía eléctrica. Dado que la casación del Pool es fruto de las estimaciones de venta y consumo de los ofertantes, y estas previsiones diferirán de la realidad (fundamentalmente por la incertidumbre del comportamiento de la demanda, del funcionamiento de las renovables o por circunstancias derivadas de la disponibilidad de las instalaciones) una vez se ha realizado la casación del mercado diario, REE se encarga de convocar el mercado de restricciones técnicas para que se hagan ofertas para aumentar o reducir sus niveles de producción o consumo.

A efectos de la noticia que nos ocupa conviene señalar lo siguiente: es posible que algunos vendedores autoexcluyan del pool algunas de sus propias centrales para luego colocarlas en el posterior mercado de restricciones al precio que ellos mismos establezcan, mayor en todo caso al que le pagarían en el mercado diario. El sistema es sencillo: suben el precio de esa energía lo suficiente para que no sea colocada en el mercado diario (dado que hay unidades más baratas que se colocarán primero) para luego ofertarlas en el posterior de restricciones a un precio mayor.

Expediente sancionador de la CMNC

La conducta descrita es la que podría haberse producido por parte de Gas Natural Fenosa Generación con cinco centrales (Sagunto, San Roque, Málaga, puerto de Barcelona y Besós) y por parte de Endesa Generación en la central de ciclo combinado de Besós. Si fuera cierto, estas compañías habrían excluido del mercado diario esas centrales mediante el hinchamiento artificial del precio de esa energía para su posterior colocación en el mercado de restricciones a un precio superior, siguiéndose de ello una mayor ganancia económica. Esta conducta está tipificada como infracción grave en el artículo 65.34 de la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico en los siguientes términos: “la presentación de ofertas con valores anormales o desproporcionados con el objeto de alterar indebidamente el despacho de las unidades de generación o la casación del mercado”.

Las tres mayores compañías eléctricas españolas tienen una cuota de mercado del 85%, por lo que no existe competencia real, y las cinco mayores tuvieron en 2016 unos beneficios de 20.000 millones de euros. Dada su naturaleza, el negocio energético no puede, a día de hoy, asentarse sobre el paradigma de la competencia perfecta como el pregonado por la economía clásica. Por otra parte tenemos una legislación que varía continuamente a capricho de los gobernantes y sus prejuicios (¿o intereses espúreos?) encareciendo la tarifa que pagan los consumidores finales, paganos de los caprichos regulatorios de los sucesivos ministros de energía, como sucedió con las arbitrarias primas a las renovables acordadas por los Gobiernos de ZP.

Los políticos, pretendidos garantes del bien común y el bienestar general, son los que están permitiendo la existencia de un gigantesco y muy rico oligopolio a la vez que permiten que 1,5 millones de hogares, unos 5 millones de personas, tengan serias dificultades para atender sus necesidades energéticas básicas. No prejuzgamos el resultado final de los expedientes incoados por la CNMC, pero sí podemos afirmar que la regulación del sector eléctrico en España está preñada de arbitrariedades, ayuna de transparencia y es muy susceptible de manipulaciones interesadas en su aplicación; y que al final el pagano es siempre el consumidor final que soporta una de las tarifas eléctricas más caras de la UE mientras las cuentas de resultados de las eléctricas brillan boyantes.

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