6º ANIVERSARIO DE LA REFORMA LABORAL DE 2012


6º ANIVERSARIO DE LA REFORMA LABORAL DE 2012

Hace muy poco se han cumplido seis años desde la aprobación del Decreto Ley que aprobó la reforma laboral impulsada por el Gobierno en 2012. Analizamos su contenido y efectos.

Principales medidas de la reforma

Las medidas establecidas por la reforma laboral que más incidencia tienen sobre el mercado laboral fueron las siguientes:

  • Reducción de la indemnización por despido improcedente de 45 días por año trabajado con el máximo de 42 mensualidades a 33 días con el máximo de 24 mensualidades. Indemnización por despido por causas económicas sin necesidad de pérdidas fijada en 20 días por año trabajado.
  • Posibilidad de capitalizar el 100% de la prestación por desempleo de jóvenes hasta 30 años y mujeres hasta 35 años que inicien actividad como autónomas.
  • Ampliación de la edad máxima de personas que pueden ser contratadas con contrato de formación hasta que baje el desempleo del 15%.
  • Bonificaciones varias a la contratación indefinida de jóvenes y parados de larga duración.
  • Prohibición de nuevo del encadenamiento de contratos temporales más de 24 meses.
  • Fin de la ultraactividad de los convenios vencidos más allá de dos años y prioridad de los convenios de empresa sobre los de nivel superior.
  • Eliminación de la autorización administrativa previa en caso de ERE.

Como decía, estas fueron las más relevantes; tocándose también cuestiones como el trabajo a distancia, las horas extras de los trabajadores temporales, formación en la empresa, absentismo, el papel de las ETT, etc.

Empleo generado desde entonces

Es indudable que la reforma, en un contexto exterior muy favorable (como la política monetaria europea, el bajo precio del petróleo y la recuperación económica de la OCDE), ha tenido efectos beneficiosos para la economía española, coadyuvando primero a frenar la caída del empleo y luego su creación a buen ritmo. Los datos son los siguientes: en diciembre de 2011 el número de parados era de algo menos de 5,3 millones, mientras que en diciembre de 2017 era de algo menos de 3,8 millones. Esto no significa que se hayan creado 1,5 millones de empleos, ya que parte de la reducción del paro se debe a que se ha reducido la población activa en 675.000 personas. Un dato más transparente es el del número de ocupados: en diciembre del 2011 era de 18,15 millones y en diciembre del 2017 era de 19 millones. Así, el saldo neto de nuevos ocupados bajo los efectos de la reforma laboral es de algo menos de 900.000 empleos. Como decíamos, aunque no se debe tan sólo a la reforma laboral, el panorama hoy en día es más alentador, hay menos gente en paro y hay empleos nuevos.

Pero, junto con esos datos positivos, no podemos negar algunos datos y tendencias negativos del mercado de trabajo en la actualidad que se pueden imputar en buena medida a la reforma laboral que comentamos. El poder adquisitivo de los salarios se ha reducido desde 2008 un 8%. Aunque el porcentaje de indefinidos es ligeramente mayor que antes de la crisis (ronda el 74%), la duración media de los contratos temporales ha bajado más de un 15%. El 28% de los contratos temporales (1 de cada 8 del total de contratos laborales) tiene una duración inferior a la semana, mientras que en 2008 era el 16%. El salario de un temporal es de media un 30% inferior al de un indefinido. En 2017, el 90,6% de los contratos firmados fueron temporales.

Una reforma laboral ni crea ni destruye empleo por sí misma, sino que facilita o dificulta la flexibilidad interna (ajustes de salarios y horas) y externa (disminución de costes de despido) de las empresas que inciden en esa creación o destrucción de empleo.. Con la reforma de 2012 se ha logrado incrementar la rentabilidad del capital, pero no mediante incrementos de productividad sino facilitando la reducción de horas/hombre “oficiales”; con esa reforma se ha ayudado claramente a parar el proceso de destrucción de empleo que sangraba España, pero –a la vez- se ha incentivado la creación de un empleo muy inestable y a una bajada de los salarios claramente inaceptable y cronificada.

Junto a ello, la prohibición de ultraactividad del convenio colectivo y la preeminencia del convenio empresarial sobre el sectorial da a la empresa mayor poder frente a los trabajadores, lo que puede afectar a las condiciones laborales. Además de todo eso, el que la reforma permitiera que las Empresas de Trabajo Temporal actúen como agencias de colocación ha permitido que se normalice la cesión temporal de trabajadores como paso previo a la contratación por la empresa final, ya que la ETT ahora realiza tanto la cesión como la intermediación (recordemos aquí que los temporales cobran de media un tercio menos). Así, desde la reforma los contratos de puesta a disposición (de cesión por ETT) han aumentado un 71,7%, pasando de 2.062.536 a 3.540.887.

Estos son algunos de los resultados no tan positivos de la reforma laboral y de la gestión y supervisión del Gobierno en esta materia los últimos años.

Como se puede apreciar, los juicios rápidos y sintéticos sobre derogación o no de la “reforma laboral” que oímos con frecuencia a las fuerzas políticas no dejan de ser juicios superficiales. AVANZA apuesta por reformar la reforma para dar nuevos pasos adelante para luchar ahora contra los peores efectos –antes reseñados- de aquella reforma, especialmente en materia de precariedad y bajos salarios, y para luchar contra los abusos frecuentes de la temporalidad.

AVANZA no acepta que nos acostumbremos al trabajo low cost, que atenta contra la dignidad de la persona. El trabajador no es un mero recurso humano. Hay que buscar un mejor equilibrio entre la rentabilidad de la empresa y la dignidad del trabajador.

Toda política pública ha de ser pensada en clave de persona y de familia, atendiendo a las consecuencias concretas que tendrá sobre la vida real de las personas. La recuperación económica tiene más que ver con la evolución de la capacidad adquisitiva de salarios y pensiones o de la temporalidad que con el dato del PIB, lo que parece desconocer el Gobierno actual. 

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