EDUCACIÓN: SOLO CON LIBERTAD HABRÁ CALIDAD.


EDUCACIÓN: SOLO CON LIBERTAD HABRÁ CALIDAD.

Como cada vez que la izquierda llega al poder, se reabre estos días en España el debate de la educación con ataques y muestras de desconfianza hacia la libertad. Los frentes son los de siempre: rechazo a la concertada como expresión de la libertad de elección de las familias, la asignatura de religión y la tentación de usar la escuela para imponer la ideología del gobernante a toda la juventud. Nada nuevo; ya aburriría oír de nuevo estas propuestas si no estuviese en juego algo tan importante como la libertad y las conciencias de los niños.

La izquierda española está imbuida de ciertos mantras decimonónicos en materia de educación que le impiden ver la realidad sin prejuicios. Estos mantras tienen su fundamento en un laicismo obsesionado con expulsar la religión de la escuela, un jacobinismo empeñado en que el Estado debe poner la escuela al servicio de la revolución cultural como si siguiésemos en París en 1789 o en Moscú en 1917 y una desconfianza atávica hacia la libertad como si ésta fuese un vicio de ricos incompatible con el interés general. Parece mentira que en un país europeo del siglo XXI sigan formulándose propuestas en materia de educación sobre la base de tan rancios tópicos.

Para ser objetivos hay que recordar que el PSOE sigue con estos rollos decimonónicos en parte porque el PP cuando gobierna también se lía con la educación y no es capaz de generar con convicción un sistema educativo basado en la libertad para que la ciudadanía pueda comprobar si la libertad funciona o no en esta materia. La experiencia de los Gobiernos de Rajoy ha sido paradigmática: una reforma legal –la del ministro Wert- sacada adelante sin diálogo ni pedagogía pública y dejada caer por su sucesor Méndez de Vigo sin ni siquiera intentar aplicarla ni derogarla. Así, entre un PP que parece no darle a la educación la importancia que tiene y un PSOE que solo quiere usar la escuela para imponer sus tópicos laicistas y adoctrinadores, la escuela española acumula abandono crónico e índices de fracaso escolar absolutamente escandalosos. Y mientras tanto, los buenos profesores y las familias responsables sobreviven al sistema como pueden. ¡Qué pena!

España necesita confiar en la libertad en materia de educación, pues de la mano de la libertad vendrá la calidad como en el resto de los sectores de la vida económica y de prestación de servicios. Libertad de los padres para elegir la escuela y la orientación pedagógica que desean para la educación de sus hijos. Libertad de los centros educativos públicos y privados para ofertar desde una amplia autonomía de gestión y organizativa opciones plurales a las familias para que éstas puedan elegir. Libertad de los profesores para no tener que sobrevivir cual burócratas que se pasan el curso preparando papeles para la Consejería y la Inspección mientras se les priva de tiempo y autoridad para educar a sus alumnos. Libertad del sistema en su conjunto para que los resultados de cada centro y profesor sean públicamente conocidos con total transparencia a fin de que la libertad de elección se pueda ejercitar con conocimiento de causa.

Hay que sacar las manos de los políticos de la escuela y darle todo el protagonismo a los verdaderos agentes educadores: padres y profesores. Habrá religión en la escuela o no según quieran las familias, no según las manías de cada Gobierno; los niños irán a esta o aquella escuela pública o no según las familias elijan; los centros serán autónomos y con personalidad y proyecto pedagógico propio según decida la comunidad escolar y no según las opiniones políticas del gobernante regional o estatal de turno; se enseñará en esta o aquella lengua y con más o menos horas para deporte, enseñanzas musicales o lenguas según cada centro autónomamente oferte. Y como siempre en un Estado de Derecho, todas esas libertades se ejercitarán en el marco de una ley general e igual para todos que garantice la universalidad de la educación y los requisitos generales de homologación de centros, profesores y conocimientos; una ley al servicio de la libertad y no para sustituirla por la dictadura burocrática de iluminados que creen saber mejor que los interesados cómo educar.

Si hay libertad, habrá calidad; porque la mayor parte de las familias son responsables y la mayor parte de los profesores son grandes profesionales; y si no lo son ni aquellas ni éstos, un sistema libre pondrá de manifiesto a los que no funcionan y generará las dinámicas para erradicar a esa minoría no operativa.

La escuela española no necesita ni más politización ni más adoctrinamiento ni más guerras ideológicas. La escuela española necesita más libertad. Esta es la propuesta de AVANZA.

C/Ferraz 35, 1º dcha. - 28008 MADRID

+34 910 642 278

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.