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REFORMAR LA CONSTITUCIÓN SÍ, NEGOCIAR CON GOLPISTAS NO.


AVANZA es un proyecto que cree en la necesidad de reformar la Constitución de 1978 y diversas leyes como la Ley Electoral o las que regulan el funcionamiento y la financiación de los partidos políticos. Se trata de reformas esenciales para rescatar la acción política de las manos de los actuales partidos profesionales para que se orienten a los problemas cotidianos de los hogares españoles.

Sin embargo, lo que parece ser el inicio de una reforma constitucional, anunciada hoy de una manera bastante abstracta y ambigua por Pedro Sánchez y ratificada por el presidente Mariano Rajoy ante el Congreso de los Diputados, en el contexto de un desafío a la Constitución y a la Democracia española sin precedentes, nos lleva a puntualizar:

a) Avanza rechaza negociar ninguna reforma constitucional con los golpistas. No se puede pagar ningún precio político porque renuncien a consumar el golpe. Eso sería terrible para la democracia española y un precedente que debilitaría cualquier esperanza de futura estabilidad.

b) Sin la presión del golpe y una vez este sea anulado totalmente en sus efectos, SÍ a estudiar conjuntamente todos los españoles cómo adecuar la Constitución a nuestros tiempos en todos los ámbitos, y no sólo el territorial; debemos tener en cuenta los años transcurridos desde 1978, incluida la experiencia del secesionismo catalán, para impedir que algo así vuelva a repetirse, pero también la experiencia del grave alejamiento de la actividad política de los problemas cotidianos de los hogares españoles. 

c) Apertura total para oír a la sociedad catalana -no a los golpistas- en ese proceso de estudio de la reforma constitucional, así como a la sociedad gallega, vasca, andaluza, madrileña, y al resto de españoles. No se puede castigar a los catalanes por las barbaries de unos iluminados, ni tampoco premiarlos.

d) Lo sucedido en estos días en Cataluña pone de manifiesto que, en efecto, algo ha fallado o faltado en la Constitución -empezando por el inmovilismo de quienes se resistían a reformarla en momentos más propicios- y que ésta debe ser reformada para evitar algo similar en el futuro.

En definitiva: 

- NO a reformar la Constitución como precio de un pacto con los secesionistas para hacernos trampas en el solitario, y NO a aplazar el problema o diferirlo para pasado mañana.

- Una vez erradicado el intento secesionista y todas sus consecuencias, SÍ a estudiar entre todos los españoles esa reforma sin prejuicios de ningún tipo.

- Es más, lo vivido aconseja afrontar ese reto de reforma, no para apaciguar temporalmente secesionistas, sino para sentar bases más potentes para evitar algo similar en el futuro. Pero tampoco podemos olvidar muchos otros aspectos, no sólo territoriales, de la Constitución que han de ser necesariamente abordados, incluyendo artículos que afectan a nuestro modelo de Estado, modelo electoral y modelo de partidos políticos, entre otros. 

- El Estado de Derecho no negocia con golpistas; en el Estado de Derecho negocian los demócratas para actualizar la legislación a las necesidades y retos que cada momento exige.

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