PRESOS POLÍTICOS


PRESOS POLÍTICOS

Dice quien maneja todos los poderes de la declarada República de Cataluña que lamenta que vuelva a haber presos políticos en España. Y, aunque nos duela, debemos darle la razón a Puigdemont. Pero se queda corto, tanto en cantidad como en tiempo. En España hace ya demasiado tiempo que volvió a haber presos políticos. Personas a las que, de manera sibilina, se nos ha ido despojando de nuestro derecho de libertad de expresión y opinión, de nuestro derecho a una vida familiar, a derechos cívicos, a la intimidad, a la dignidad…a nuestra libertad. Sin darnos cuenta, nos han construido unos barrotes que nos apresan a todos y que nos impiden opinar y convivir.

 

Cerca de 47 millones de españoles viven hoy en una inmensa prisión política. No lo son “los Jordis” encarcelados preventivamente ayer por la Audiencia Nacional, ni tampoco otros cuantos cientos de actores en la ópera bufa que estamos viviendo en Cataluña, tanto a uno como a otro lado de la declarada frontera catalana. Ellos son los únicos que no son presos políticos. Ellos son los opresores. Ellos nos han robado la libertad. Nuestro futuro. Todo comenzó cuando los partidos políticos que gobiernan España y Cataluña desde hace 40 años olvidaron que su mandato, su fin social, es el bien común, y lo sustituyeron por los Estatutos de su propio partido político y la rentabilidad de sus empresas políticas, en connivencia con un puñado de privilegiados que han recogido las nueces del árbol agitado.

 

AVANZA llama a los 47 millones de presos políticos españoles, esa mayoría silenciada por los partidos políticos, a liberarse de sus barrotes. Que vuelvan a ejercer su derecho a la expresión, sin miedo a que eso afecte a su vida social o familiar. Que reaccionen contra quienes les impiden expresarse en libertad. Que vuelvan a preocuparse y a ocuparse de la política de verdad. ¡Es la única manera de recuperar nuestro futuro!. Que se rebelen contra las etiquetas con las que los partidos políticos han conseguido que los españoles ya no podamos hablar de nada. Porque no hay peor prisión que el miedo a que tu legítima opinión, por moderada que sea, pueda convertirte en un apestado social. Es la herramienta que han usado para que abandonemos la política y se la dejemos a ellos para someternos. ¡Basta de bandos! El único bando que todos compartimos es el sueño de ser libres y recuperar las riendas de nuestro futuro. Un futuro hecho de convivencia, de tolerancia, de prosperidad y de esfuerzo individual y compartido.

 

Desde AVANZA apelamos a esa mayoría silenciada que no es sólo la que ha sido sometida durante años en Cataluña. Llamamos a esa mayoría silenciada de españoles que ya no se atreven a opinar sobre asuntos obvios que afectan a su vida cotidiana; asuntos sobre los que tenemos derecho a tener una opinión y, sobre todo, a participar con libertad en debates públicos y políticos que lleven a medidas que resuelvan nuestros problemas. A debates amplios y libres sobre una mayor integración europea; sobre empleo digno y generador de autonomía personal; sobre economía productiva y economía especulativa; sobre una política efectiva, solidaria e igualitaria de acogida e integración; sobre nuestro modelo territorial orientado a las personas y no a los territorios y los cargos públicos.

 

Una reforma constitucional que se anuncia como una revisión del modelo territorial sólo demuestra que lo único que interesa a los partidos políticos es su propio feudo y mantener a los españoles en una prisión política. La Constitución ha de revisarse, sin duda. Pero ha de hacerse para los españoles del siglo XXI. Que sea una Constitución orientada por primera vez a las personas y no a los territorios, y al inmovilismo de los partidos sistémicos o que pronto se convierten en sistémicos. Partamos de la base de que cada español quiere tener la libertad de recuperar las riendas de su futuro. Y sobre esa base construyamos un marco en el que todos seamos iguales, también en nuestro sometimiento a la Ley como garantía democrática.

 

Mientras se nos hurte ese debate, bien por el golpismo al estilo Puigdemont o por componendas como las de PP, PSOE, C’s y Podemos, seguirá habiendo presos políticos en España. 47 millones, menos esos cientos de políticos y sus compinches que representan, hoy, nuestros barrotes.

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