Una apuesta por la pluralidad y la flexibilidad.

POR UNA EDUCACIÓN CENTRADA EN LA PERSONA


POR UNA EDUCACIÓN CENTRADA EN LA PERSONA

Empezar por los cimientos y no por el tejado parece ser la mejor manera de construir un sistema educativo que responda a las necesidades reales de la persona y de la sociedad. Esto es algo que no encontramos en las comparecencias que están teniendo en el Congreso de los Diputados donde los representantes políticos están cada vez más lejos de conseguir acuerdos útiles y significativos en materia de educación. Y esto por haber hecho de la educación un campo de batalla ideológica.

Es habitual escuchar, sobre todo de los docentes y de los representantes de los centros escolares, la cantidad de cambios políticos que sufre el sistema educativo que, además, suelen traducirse en más trabajo burocrático para los profesores y los equipos directivos. Además, existe una sensación colectiva de ideologización del sistema educativo que surge más desde la invención política que desde la reflexión y la autonomía de los profesionales de la educación. El sentido ideológico de los partidos políticos se ha abierto paso, casi desde el inicio de la definición de nuestro sistema de educación, sobre el sentido común.

Desde AVANZA estamos convencidos de que el nivel de Educación (con mayúscula) que seamos capaces de aportar a las nuevas generaciones será el que determine el porvenir al que llegaremos como sociedad. Es en este punto en el que la Educación emana como vía principal de crecimiento de las personas y, como consecuencia, de la sociedad.

La Educación centrada en la persona es, obviamente, algo mucho más que un eslogan atractivo. Es el principio esencial que rige los principios educativos de AVANZA. Partimos del requisito insustituible de que, ante cualquier decisión y propuesta política que haya que tomar al respecto de la Educación, la respuesta debe ser siempre el bien del que aprende, del educando, es decir, de la persona.

La Educación no está al servicio del que educa, ni del Estado, ni de la economía o del desarrollo productivo, ni siquiera del deseado desarrollo social. O está al servicio del desarrollo de la persona o no podemos hablar de Educación. Debe estar centrado en el desarrollo de sus potencialidades. La Educación tiene como finalidad ayudar al estudiante a hacer efectiva su libertad, aquella que le permitirá dirigir su propia vida, adquirir autonomía, hacerse adulto, capaz de dirigirse a sí mismo y de ayudar a todos a colaborar en el bien común.

En la actualidad toda persona pasa en los centros escolares una media de 15 años, casi 200 días al año y unas 8 horas diarias. Por ello, independientemente de la ideología, de los partidos políticos, de la forma de pensar y de los vaivenes de la historia, el sistema educativo formal debe ser cuidado por sus gestores y los actores que en él actúan. El sistema educativo no puede ser una veleta que se mueve constantemente al capricho de los vientos que soplen. Esto lleva a que se tengan que repensar los papeles que tienen que jugar y aportar diferentes personas e instituciones participantes en el proceso educativo.

En este sentido, en primer lugar, se hace necesario recuperar, o redescubrir, a las familias como principal agente educador. De la misma manera, en el contexto del sistema educativo, los profesionales de la Educación (los docentes) y los centros educativos, liderados por sus equipos directivos, deben recuperar su papel central como profesionales de la educación y no como ejecutores de los agentes políticos. Son quienes deben ofrecer las propuestas educativas y formativas, con formas y modos diversos y flexibles, que mejor consideren atienden a los fines educativos que rigen sus proyectos pedagógicos.

Desde AVANZA trabajamos para recuperar la centralidad en la persona, en los padres y en la familia, siendo los profesionales de la educación expertos al servicio de la familia y de la sociedad. Estos son insustituibles en su ámbito y competencia profesional, esenciales para las familias y para la labor educativa de los padres, y garantes del futuro de nuestra sociedad. De ahí que debamos revalorizar su papel y dotarles de los medios que precisan para cumplir su función.

Así, tanto desde el punto de vista de asegurar la equidad educativa como de la necesidad de articular los derechos del Estado, de las familias y de la sociedad, parece necesario apostar por un sistema educativo plural y flexible. El Estado debe garantizar el derecho a la educación, pero, de igual manera, debe entender que ese derecho no le pertenece a él, como Estado, sino a la persona que, por ser menor de edad, recae en sus padres o tutores.

 

En AVANZA estamos fuertemente comprometidos y trabajamos para:


- Garantizar que todas las familias ejerzan su derecho de elegir la Educación que quieren para sus hijos.


- Asegurar el acceso a la Educación en igualdad de oportunidad más allá de su origen, sus situaciones contextuales y sus características personales.


- Fomentar la existencia de distintas opciones educativas y escolares.


- Garantizar la excelencia educativa, es decir, que potencie el desarrollo máximo personal de cada persona.


- Asegurar un Sistema Educativo inclusivo y equitativo. No el mismo para todos sino de igual calidad para cada uno.


- Acoger discursos, posiciones y medidas mayoritarias y minoritarias que contribuyan a un Sistema Educativo plural y respetuoso con distintas sensibilidades educativas.


- Movilizar los recursos económic
os, materiales y personales para asegurar la personalización de la Educación; atendiendo a las particularidades en los aprendizajes de cada alumno.

C/Ferraz 35, 1º dcha. - 28008 MADRID

+34 910 642 278

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