LA INVASIÓN DE LA POLÍTICA


LA INVASIÓN DE LA POLÍTICA

"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida" decía el ilustre Don Quijote. Si no tenemos absoluto celo por la libertad acabaremos acostumbrarnos a una mentalidad de siervos de la gleba. Es hora de que los españoles despertemos de este letargo y nos empecemos a tomar en serio la libertad.

En esta semana hemos tenido noticia de que en diciembre el Tribunal Supremo ratificó la condena a un ciudadano de San Lorenzo del Escorial a pagar 100.001€ de multa administrativa. Su delito: talar en su casa un fresno que se caía, sin autorización administrativa.

No vamos a juzgar aquí los hechos[1]. Vamos a denunciar leyes que arrasan con las libertades más pequeñas de los ciudadanos, leyes que poco a poco merman nuestra libertad, leyes procedentes de todos los partidos. Ésta en concreto es de uno de los gobiernos más liberales que ha tenido este país, el PP de Esperanza Aguirre. Todos los partidos políticos actuales tienden a aumentar el poder del Estado, algunos incluso se atreven a afirmarlo mayestáticamente con su propia marca.  Avanzar hoy significa dejar de lado esta política.

Durante estos años se ha generado una terrible inercia en este país conducente a pasar por encima de los ciudadanos. Estamos acostumbrados a que el Estado se entrometa en nuestra vida, pero es el momento de decir “basta”. Es el momento de que el espacio del Estado deje de invadirlo todo. Es el momento de señalar la injusticia de ese afán desmedido de dar al ciudadano una protección y seguridad totales, convirtiendo todo en publico o común, incluida nuestra propia residencia y por supuesto a nuestra propia costa.

El problema de fondo es que lo estatal poco a poco va mermando el sentido de lo público. Progresivamente va erosionando los vínculos y la convivencia, a la par que progresivamente convierte a los ciudadanos en siervos de la gleba dóciles y discretos, sobre los que planea continuamente la sospecha; convierte a los funcionarios y gobernantes en homo-machinas, en aplicadores de la ley, sin piedad ni humanidad. En este caso concreto, el edil de Medio Ambiente considera también una «barbaridad» la multa, «pero nosotros sólo aplicamos la Ley, no podemos mirar para otro lado».

Esta situación deshumaniza las relaciones de poder y es un claro ejemplo de una política que no se centra en las personas sino en el verde papel.

La apuesta de AVANZA por una política centrada en las personas significa esto.  

Hasta ahora nadie ha levantado la voz contra estas leyes. Lo políticamente correcto, en este caso dogmas medioambientales, o como pueden ser las leyes LGTBI, impiden que se levante la voz.

Si no tenemos cuidado el próximo que se vea en una situación semejante podría ser uno de nosotros. Desde AVANZA pretendemos llevar a la vida parlamentaria nuestra pasión por la libertad y nuestra convicción de que la administración está al servicio del hombre, no el hombre al servicio de la administración.

 

[1] http://www.elmundo.es/madrid/2018/01/21/5a63a42bca474171258b45f7.html

 

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