EL "PROBLEMA" DE LAS PENSIONES


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Las manifestaciones de pensionistas reclamando la conservación del poder adquisitivo de sus pensiones parece haber despertado el interés de los políticos por este drama anunciado y conocido. Vemos con sorpresa manifestarse con indignación por la evolución de las pensiones a quienes como los socialistas las congelaron no hace muchos años y a quienes -sentados en la mesa del Pacto de Toledo- no han querido adoptar ninguna medida en estos años para evitar esto que ahora parece escandalizarles.

España es un país que ha delegado en el Estado, principalmente en la Seguridad Social (pensiones públicas), el sostenimiento económico de su población a partir de la jubilación ya que el nivel de ahorro privado finalista en vehículos de previsión es muy limitado (pensiones privadas).

La Seguridad Social española ha cerrado 2017 con déficit por séptimo año consecutivo, es decir, hay menos ingresos que gastos. A falta de cifras oficiales, esperamos que el déficit en 2017 esté en torno a los 18.800 millones de euros (1,61% del PIB), y no se vaticina una mejora de la situación financiera en el futuro inmediato.

Cuando hay déficit, el Gobierno acudía al Fondo de Reserva de la Seguridad Social pero ya queda poco. Después de las disposiciones de diciembre, quedan sólo 8.095 millones de euros.

Este año, para no agotar totalmente el Fondo de Reserva y por decisión política, ha sido necesario un préstamo que el Estado ha realizado a la Seguridad Social a través del Tesoro Público (más deuda) por valor de 10.192 millones de euros ya consumidos. Cabe citar que en los PGE 2018 hay una partida similar que asciende a 15.000 millones de euros.

El siguiente nivel es analizar el actual endeudamiento de España que ronda el 99% del PIB, por lo que no tenemos mucha más capacidad de seguir incrementándolo ya que le UE nos está monitorizando y no lo va a permitir. España no va a poder ser una excepción a los cambios que el resto de países de nuestro entorno han adoptado o están adoptando.

La reforma del sistema de pensiones debe plantearse desde una óptica integral, combinando la parte pública y la privada, tal y como marcan la OCDE, FMI, … y han hecho la mayoría de los países de nuestro entorno. Hay que contemplar dos dimensiones del sistema para su reforma: la sostenibilidad y la suficiencia. Sin la primera, no puede darse la segunda, es decir, primero hay que garantizar la sostenibilidad del sistema para a continuación tratar de garantizar la suficiencia de todas las pensiones para que los pensionistas actuales y futuros puedan vivir con dignidad.

La tendencia clara, en nuestro entorno, para hacer sostenible a la Seguridad Social es que ésta tendrá como fin último otorgar un estilo de vida digno y asistencial a todos los españoles, y el ahorro privado permitirá incrementar ese estilo de vida a los deseos y posibilidades de cada uno.

La solución a este problema tiene que ser fruto de un amplio consenso político pues las medidas que se adopten deben tener continuidad en el tiempo -gobierne quien gobierne-, no serán populares y no puede estar cambiándose el sistema de pensiones cada poco tiempo en direcciones contrarias.

Desde AVANZA proponemos algunas líneas de reflexión y criterios que deberían tenerse en cuenta para construir un gran acuerdo nacional en esta materia:

a) El Estado debe garantizar el derecho de los pensionistas a cobrar una pensión suficiente, digna y actualizada en función de los recursos que se pueda permitir el Estado. Para hacer las pensiones suficientes, consideramos que las pensiones mínimas deberían incrementarse con el IPC o más, las más altas de forma más moderada, y las pensiones intermedias con un crecimiento intermedio. Todo ello, siempre y cuando la situación económica de la Seguridad Social lo permita.

b) Adicionalmente, consideramos relevante acometer las siguientes actuaciones:

  • Comunicar a todos los españoles su pensión esperada a la jubilación para que puedan ir planificándose
  • Rediseño de la prestación de jubilación (incluir toda la vida laboral para su cálculo)
  • Rediseño de la prestación de viudedad
  • Compartir la responsabilidad de las actuaciones con las empresas, incentivando que comuniquen y formen a sus empleados en la planificación de su propia jubilación y obligándolas a implantar planes privados empresariales que complementen las pensiones públicas (ej. Modelo inglés con implantación de planes privados empresariales de “adscripción por defecto”. Los empleados se integran en él salvo que indiquen lo contrario y si ellos aportan para su jubilación, la empresa aportar también el doble)
  • Reestructuración del gasto público para reconducir partidas actuales y nuevos impuestos específicos que permitan financiar los incrementos de pensiones mínimas y el déficit estructural de la Seguridad Social en el corto plazo

c) Las pensiones son un gasto más del Estado y el Estado debe financiar la parte que no cubran las cotizaciones sociales con cargo a los impuestos de todos como cualquier otro gasto y el sistema fiscal debe diseñarse para no penalizar la creación de empleo.

d) Los problemas subyacentes que han motivado la situación actual de nuestro sistema de pensiones (baja natalidad, no óptima productividad, desempleo juvenil, etc) deben afrontarse con seriedad y hablando claro a la opinión pública. Es absurdo enfadarse con las consecuencias sin intentar remover las causas que las producen.

e) No se puede engañar a los pensionistas y a la opinión pública con propuestas “mágicas” que no entran en el fondo del problema como están haciendo en la actualidad algunos partidos (PP y PSOE, por ejemplo) ni se puede agitar el enfado sin proponer soluciones como hacen otros (Cs y Podemos, por ejemplo).

Ojalá que la reacción de la opinión pública ante las manifestaciones de pensionistas y el anunciado apoyo de los partidos políticos a sus reivindicaciones no se quede en un nuevo parche que implique otra vez pan para hoy y hambre para mañana. Hemos perdido ya demasiado tiempo por cobardía de todos en la necesaria creación de un nuevo sistema de pensiones justo y viable.

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